Destinatario Anónimo.
Aprendió a amar la soledad cuando esta le enseñó a seguir avanzando en la supuesta calma de la tormenta o en la tormenta de la supuesta calma... Eso era lo que no entendía, la transversalidad de lo ilógico que constantemente venía a esa alma y lo único que buscaba era vivir un poquito más. Y aunque sabe que nada perdura en el tiempo es consciente que lo que hoy vive es visto con gratitud por lo que calló su propio ser, en la locura de los no, del dejarlo todo y huir; sin escuchar lo que ella quería escuchar... Continuó ante la incomprensibilidad de lo externo porque se dio cuenta que rendirse nunca es una opción. Quizá está lejos de la meta, pero desde el inicio o recorrido hacia ese punto te impulsa, no dejando este escrito por dejarlo; sino por el contrario lo deja para motivarte a luchar, porque desde la fragilidad humana sale un simple escrito; pero desde el barro tomado y trabajado por las manos del Alfarero sale liberación de lo más profundo del corazón par...