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Destinatario Anónimo.

 Aprendió a amar la soledad cuando esta le enseñó a seguir avanzando en la supuesta calma de la tormenta o en la tormenta de la supuesta calma... Eso era lo que no entendía, la transversalidad de lo ilógico que constantemente venía a esa alma y lo único que buscaba era vivir un poquito más.  Y aunque sabe que nada perdura en el tiempo es consciente que lo que hoy vive es visto con gratitud por lo que calló su propio ser, en la locura de los no, del dejarlo todo y huir; sin escuchar lo que ella quería escuchar...   Continuó ante la incomprensibilidad de lo externo porque se dio cuenta que rendirse nunca es una opción. Quizá está lejos de la meta, pero desde el inicio o recorrido hacia ese punto te impulsa, no dejando este escrito por dejarlo; sino por el contrario lo deja para motivarte a luchar, porque desde la fragilidad humana sale un simple escrito; pero desde el barro tomado y trabajado por las manos del Alfarero sale liberación de lo más profundo del corazón par...

Despido del alma.

 Escucharla, no es sólo es escucharla... Es vivirla, haberla vivido, interiorizado, saboreado, profundizado y verdaderamente sentirla. Sentirla con ardor, con dolor, con pasión, pero sobretodo con la dulce esperanza de que al cerrar la pista (que se convirtió en lo único dulce y cercano para aquella densa noche) el mañana será mejor. Me abrazo en esta dulce melodía, reconociendo la Grandeza de Aquel que habita en todo y para todos(...) Reconociendo que se resucita no en una fecha en específico, sino en el momento que se decide dar un paso de aceptación al vivir y morir, al no entender y entender. Te despido y abrazo 2025 con gratitud porque sé quién te escribió y te recibo 2026 con la esperanza ya no "soñadora" o idealizada; sino con la esperanza que reconoce la necesidad de vivir la realidad, el presente, el ahora; poner pies firmes en tierra sin perder la mirada de la eternidad. ✨ ✨ Inspirada desde la melodía que acompañó el recorrido de un alma imperfecta, buscando la Plen...

El silencioso recorrido vivencial.

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 Cuando el tiempo avanza, y los pasos se sienten cansados, pesados y frustrados; no dejes de caminar. Cuando la tinta no funcione, los escritos no profundicen, las heridas no sanen; no dejes nunca de amar. Cuando tu voz no sea escuchada, las llamadas no sean atendidas y el encuentro sea desencuentro; no dejes nunca de confiar. Cuando la verdad sea mentira, lo blanco quiera ser negro y el atardecer, amanecer; no dejes nunca de despertar. Cuando la muerte inquiete la vida, la vida la muerte y la acción quite la pasión; no dejes de vivir. Cuando los demás atropellen tu chispa, cuando no crean en lo que haces; mira tú hacia Aquel y cree en que Él si lo hace. Cuando no quieras nada, cuando no quieras a nadie; quierete a ti, amate a ti y confia en quien te dio una razón de vivir. ¡Animaos unos a otros! ¡Confortaos unos a otros! El mundo necesita paz y no guerra, amor y no destrucción, luz y no oscuridad... Y es por y para lo que aquí has llegado. ¡Ánimo!

Quiero una sonrisa cuando todo va mal...

 Un canto que ha sido cantado en todas las etapas del corazón. Desgarrador a veces y consolador muchas otras... Solo en la medida que el hombre se despoja de sí mismo deja de cantar entre lágrimas dolorosas, desgarradoras y purifucadoras; para lenta y profundamente elevar la misma alabanza en la reconstrucción y aceptación de su Santa y Perfecta Voluntad.  Ser iglesia, ser parte de la iglesia no es solo caminar con la cruz al pecho; sino con la cruz sobre el hombro. Permitiendo y permitiéndose acompañar a otros desde el silencio, obediencia y humildad que no viene si no del Dios que da aliento de vida. Fuertemente puede ser la tormenta y en todo eso, algo debes de saber... Dios quiere más de ti, quiere que inspires no llegar a ti; sino más bien, llegar a Él por medio de ti. Solo eres un  instrumento imperfecto, lleno de podredumbre, sin fuerzas, ni inteligencia, pero ¡sí! eres la nada del que un Ser tan perfecto se ha de valer para romper con lo que nadie quiere ver,...

Por el camino viajero...

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 En este abismo de la vida, justo en este abismo y peldaño siguiente... Se remueve la pregunta: ¿Valdrá la pena? ¿Se estará yendo en lo correcto? [...]  Ante eso solo la vocecita suave y casi inescuchable, "avanza" "avanza" ¡Sigue avanzando. Es casi un susurro que con dificultad es escuchado.  Entre los pasos dados y los que se darán se olvida los que se están dando, el crecimiento que se ha logrado y el proceso que se ha llevado. ¿Por qué pues resulta difícil dejarse acompañar y a la vez vivir en soledad? ¿Cómo se le llama al recorrido que se vive y resiste valientemente, pero a la vez se vive como a la espera de algo muchísimo mejor y más grande (grande, no en orgullo y vanagloria) si no algo que se viva en plenitud y que se vea como algo más productivo? ¿Es a caso que no se ha aprendido a vivir o se ha dejado de vivir?  Descansando se quiere trabajar y trabajando se quiere descansar.  El caótico mundo del ser humano, si no se vive en el orden de lo Divino; se...

Recorrido del autobus.

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  Y no es que no se ame en lo que se va, y no es que no se ame en lo que se está... Es solo que en el forjar un camino hacia la transformación del propio ser. ¡Duele! duele la soledad, duele lo incierto, duelo la culpa, duele el pasado, duele el presente, duele el futuro, duele lo nuevo, duele la injusticia, duele la sensibilidad e insensibilidad del prójimo, duele todo. Pero se vive y se siente la fuerza, una fuerza que nace de la doble opción: la de ser fuerte sí o sí[...] Como aquella ave vista en lo alto, en lo más alto de la montaña que con dolor y cierta resistencia se corta sus plumas para revestirse de las nuevas y mejores vestiduras alzando así  después del proceso un vuelo libre, mejor y más alto, bajo el radiante sol que le calienta; ya no siendo éste para sí una queja; sino una luminosidad de  belleza que la ha acompañado durante todo su proceso.

Reflexión de hoy.

  Hay dos maneras diferentes de vivir: aquella en la que intentamos escuchar las palabras que nos hacen vivir, que nos hacen cuestionar, que nos hacen crecer, que tal vez nos duelen pero nos hacen sanar. Y hay otra manera de vivir: aquella en la que buscamos palabras de satisfacción, palabras que nutran nuestra imagen; aquellas que nos confirman pero que nos engañan.  Estas últimas nos satisfacen y nos dejan un vacío, las palabras del Espiritu en su dureza nos hacen sentir vivos y profundamente consolados... La vida es por lo tanto una elección continua entre el deseo de seguir las palabras del Espiritu y la tentación de alimentarnos solo de palabras dulces, pero que no  nos ponen ante la verdad.