Por el camino viajero...
En este abismo de la vida, justo en este abismo y peldaño siguiente...
Se remueve la pregunta:
¿Valdrá la pena?
¿Se estará yendo en lo correcto?
[...]
Ante eso solo la vocecita suave y casi inescuchable, "avanza" "avanza" ¡Sigue avanzando. Es casi un susurro que con dificultad es escuchado.
Entre los pasos dados y los que se darán se olvida los que se están dando, el crecimiento que se ha logrado y el proceso que se ha llevado.
¿Por qué pues resulta difícil dejarse acompañar y a la vez vivir en soledad?
¿Cómo se le llama al recorrido que se vive y resiste valientemente, pero a la vez se vive como a la espera de algo muchísimo mejor y más grande (grande, no en orgullo y vanagloria) si no algo que se viva en plenitud y que se vea como algo más productivo?
¿Es a caso que no se ha aprendido a vivir o se ha dejado de vivir?
Descansando se quiere trabajar y trabajando se quiere descansar.
El caótico mundo del ser humano, si no se vive en el orden de lo Divino; se queda en eso: ¡Soledad, caos, desilusión, tristeza y desorden! Pero es precisamente la confusión de lo incierto que te invita a ir y llegar a lo cierto y verdadero.
¡Cuánto tiempo! ¿Cuánto tiempo más? Pregunta para lo que se espera muy en el fondo del alma.
Porque no se hace ver o sentir el avance, más bien se siente como la clara espera de dejar a la deriva lo que se debe dar y hacer lo que se debe hacer...
-Camina hijita, ¡camina!
¡Avanza! Avanza lentito que pasitos pequeños también llegan a grandes destinos y aunque parezca que el tiempo se escapa sin dejarte hacer lo que tu Alma te pide en su momento encontrarás la salido. Pero te necesito ahí, aunque no se vea el avance, aunque no se de lo que has pedido. Quiero y evito tu alma se corrompa y caiga en el pecado. Porque aunque parezca que estás en la corrupción, no lo estás; por el contrario estás en la edificación. ¡Lucha, persevera y alcanza! Yo no me canso de ti, menos tú tienes derecho a cansarte de mí.
-Oh mi Buen Jesús, te he conocido en el desorden de mi vida, en el caos de la tortura... He conocido lo blanco y oscuro y aunque hoy no sé hacia dónde voy, me confio y esperaré por la sola certeza de saber con quien voy y a quien iré.
Si mi fe es muy inmadura y débil, permíteme ir avanzando en la iluminación y descubrimiento de tu Santa e invaluable Voluntad. Que no me acoja y quede en el fango de la oscuridad, más bien permíteme que ésta en su densidad y tortuosa movilidad me dirija hacia a ti. Te amo mi Jesusito y deso amarte tanto más. Llena mi vida de ti que es lo que más quiero y pretendo recibir.

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