Recorrido del autobus.

 


Y no es que no se ame en lo que se va, y no es que no se ame en lo que se está... Es solo que en el forjar un camino hacia la transformación del propio ser. ¡Duele! duele la soledad, duele lo incierto, duelo la culpa, duele el pasado, duele el presente, duele el futuro, duele lo nuevo, duele la injusticia, duele la sensibilidad e insensibilidad del prójimo, duele todo. Pero se vive y se siente la fuerza, una fuerza que nace de la doble opción: la de ser fuerte sí o sí[...]


Como aquella ave vista en lo alto, en lo más alto de la montaña que con dolor y cierta resistencia se corta sus plumas para revestirse de las nuevas y mejores vestiduras alzando así  después del proceso un vuelo libre, mejor y más alto, bajo el radiante sol que le calienta; ya no siendo éste para sí una queja; sino una luminosidad de  belleza que la ha acompañado durante todo su proceso.

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